Construcción por componentes: la visión de Juan Carlos Cabrero

¿Cuál es tu historia?

¿Mi historia? Muy similar a la del resto de compañeros aparejadores, que por un camino u otro seguimos la vocación por ejercer nuestra profesión de la mejor forma posible, construyendo mejores edificios, de una forma más segura, eficiente y respetuosa con el medio ambiente.

Es en ese ejercicio profesional donde la industrialización de los edificios se cruzó, casualmente, con la oportunidad de participar en proyectos de diferente índole, construcción de naves industriales, lofts, para después, y tras una profunda reflexión sobre lo vivido en nuestro sector durante la primera década del siglo XXI, encontrar en ella no solo la forma más adecuada y solvente de construir, sino algo que me apasiona y que me ha permitido conocer en mi día a día a personas extraordinarias de las que aprendo en cada momento, admiro y forman parte de mi círculo más cercano.

En ese sentido, me considero muy afortunado formando parte del Curso de Técnico Especialista en Construcción Industrializada en el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid.

¿De dónde te viene la pasión por unir construcción e industrialización?

Consecuencia de la reflexión y de tener la certeza de que podemos hacer las cosas mucho mejor, viene de la búsqueda de respuestas y en mi caso comenzar a encontrarlas estudiando primero visiones muy diferentes como las de los arquitectos Rafael Leoz, Miguel Fisac, Alejandro de la Sota, José Miguel de Prada Poole, José Miguel Reyes o la de ingenieros como José Antonio Fernández Ordoñez o Julián Salas, para después, y como quien tira del hilo de un ovillo, profundizar en una materia cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX y que en la actualidad se ha convertido en uno de los caminos por los que necesariamente transita nuestro sector.

¿Qué es la construcción por componentes?

Tradicionalmente se han definido los sistemas constructivos industrializados como aquellos en donde los componentes que entran a formar parte del sistema para construir una edificación son fabricados industrialmente en un lugar distinto al emplazamiento de la obra (off-site). Posteriormente, son trasladados a esta para ser montados y ensamblados.

Sin embargo, y en el contexto de la actual cuarta revolución industrial, deberíamos encuadrarlos dentro de una visión más holística, en la que toman protagonismo cuestiones fundamentales como el enfoque en las necesidades del cliente, el uso generalizado de la digitalización y automatización de los procesos, las plataformas digitales y de producto, la logística avanzada o la capacidad real de establecer procesos de mejora continua.

¿Qué ventajas aporta la construcción por componentes a la construcción?

Los sistemas constructivos industrializados aportan ventajas repetidas en numerosas ocasiones. Podemos afirmar que nos permiten construir edificios con mejores prestaciones, que reducimos los plazos de ejecución, que además podemos hacerlo a un precio cierto y competitivo o que suponen una eficaz respuesta a necesidades de primer orden como el consumo eficiente de materias primas, la reducción de emisiones de CO2 o todas las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Destacaría la notable mejoría que se obtiene en términos de siniestralidad laboral y que si su reducción depende, en gran medida, de la forma en que construimos, el cambiarla ha de considerarse una cuestión de orden público.

¿Está preparada nuestra industria para construir por componentes?

Nuestra industria de fabricación de componentes crece de forma proporcional a la demanda y es evidente que estamos asistiendo a un notable incremento en el uso de los mismos, como los baños industrializados o los cerramientos en el sector de la edificación residencial, y que ello trae como consecuencia la apertura de nuevas fábricas. La misma tendencia la podemos apreciar en los edificios fabricados mediante componentes 3D o volumétricos, en las empresas de prefabricados de hormigón y su auge en el sector logístico o en los fabricantes de elementos y materiales que rápidamente están adecuando sus productos y sus canales de distribución a esta nueva realidad.

“Nuestra industria de fabricación de componentes crece de forma proporcional a la demanda y es evidente que estamos asistiendo a un notable incremento en el uso de los mismos.

El punto óptimo en la curva del índice de industrialización/coste de construcción de los edificios depende de numerosos factores sociológicos, normativos, políticos, económicos y, en el fondo, todos ellos están empujando para llegar a ese punto óptimo que va desde la “industrialización sutil” hacia un uso generalizado de los componentes industrializados.

¿Qué barreras encuentras a la construcción por componentes?

Podría considerarse una barrera que el problema de la mano de obra en nuestro sector todavía no es tan acuciante como en el resto de países desarrollados, pero es cuestión de tiempo que nos equiparemos a estos. Otra que considero muy importante es la ausencia generalizada de formación reglada en materia de construcción industrializada en los planes de estudios universitarios. En este sentido, cursos como el nuestro en el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid y la Universidad Francisco de Vitoria, el Máster de Construcción con Madera de la Politécnica de Madrid, o el Máster de Construcción Industrializada en Hormigón de ANDECE marcan el camino a seguir.

¿Cuáles son los pasos que crees que debería dar la construcción en nuestro país para mejorar en eficiencia?

En los próximos años veremos cómo se generalizan tendencias que ya están encima de la mesa, el uso de metodologías y contratos colaborativos que permiten la integración vertical entre las diferentes fases de proyecto, un mayor auge de la digitalización, la industrialización y formas de integración horizontal de los agentes en cada una de las fases y también un mayor número de acuerdos marco entre empresas para colaborar a medio y largo plazo en diferentes proyectos y poder aplicar procesos de mejora continua.

Por otro lado, echo de menos una política de estado en materia de industrialización del sector que facilite el despegue del mercado de componentes. Reino Unido lleva años tomando decisiones muy acertadas en este sentido y recientemente Estados Unidos han arrancado su programa.

“Echo de menos una política de estado en materia de industrialización del sector que facilite el despegue del mercado de componentes. Reino Unido lleva años tomando decisiones muy acertadas en este sentido y recientemente en Estados Unidos han arrancado su programa.